domingo, 15 de enero de 2012

Los tres ladrones (poesía # 1)


(canticoprimaveral.blogspot.com)
Época fue de grandes redenciones
el mundo de dolor estaba henchido
y en el Gólgota, en sombras convertido,
se hallaban en sus cruces tres ladrones.
A un lado, en espantosas contorsiones
se encontraba un ratero empedernido,
en el otro, un ladrón arrepentido,
y en el medio, el robador de corazones.
De luto se cubrió la vasta esfera:
Gestas, el malo, se retuerce y gime;
Dimas, el bueno, en su dolor espera.
Y el otro, el de la luenga cabellera,
que sufre, que perdona y que redime,
¡se robó al fin la humanidad entera!
Enrique Álvarez Henao (colombiano 1871-1914)

Los primeros discípulos



En aquel tiempo, Juan se encontraba de nuevo allí con dos de sus discípulos. Fijándose en Jesús que pasaba, dice: «He ahí el Cordero de Dios». Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús. Jesús se volvió, y al ver que le seguían les dice: «¿Qué buscáis?». Ellos le respondieron: «Rabbí —que quiere decir “Maestro”— ¿dónde vives?». Les respondió: «Venid y lo veréis». Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con Él aquel día. Era más o menos la hora décima. Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. Éste se encuentra primeramente con su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías» —que quiere decir, Cristo—. Y le llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas» —que quiere decir, “Piedra”.
Jn. 1, 35-42
(llamados.jpg)

La mansedumbre del Mesías

(elperiodicodemexico.com)

Sabiéndolo Jesús se alejó de allí. Lo siguieron muchos, y los curó a todos, encargándoles severamente que no lo publicasen; para que se cumpliera lo anunciado por medio del profeta Isaías: "He aquí mi siervo a quien escogí; mi amado, en quien se recrea mi alma. Pondré mi Espíritu sobre Él, y anunciará la justicia a las naciones. No disputará ni gritará, ni oirá nadie su voz en las plazas. No quebrantará la caña cascada y no apagará la mecha humeante hasta que haga triunfar la justicia. En su nombre pondrán las gentes su esperanza".
Mt. 12, 15-21

sábado, 14 de enero de 2012

Reprensión de Jesús a las ciudades infieles

(montemaria.org)

Entonces empezó a increpar a las ciudades en que se habían hecho la mayoría de sus milagros, porque no habían hecho penitencia. ¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida!, porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se hicieron en vosotras, haría ya tiempo que hubieran hecho penitencia en saco y ceniza. Pero os digo que en el día del juicio habrá más tolerancia para Tiro y Sidón que para vosotras. Y tú, Cafarnaum, ¿serás acaso elevado hasta el cielo? ¡Hasta el infierno te hundirás! Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros realizados en ti, duraría hasta el día de hoy. Pero os digo que el día del juicio habrá más tolerancia para Sodoma que para ti".
Mt. 11, 20-24.

viernes, 13 de enero de 2012

Jesús elogia al Bautista

(parroquiasanjose-xalapa.org.mx)

Cuando ellos se fueron, comenzó Jesús a hablar de Juan a las multitudes: "¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento? ¿Pero qué salisteis a ver? ¿Un hombre vestido lujosamente? Los que llevan vestidos lujosos están en la casa de los reyes. ¿Entonces qué salisteis a ver? ¿Un profeta? Sí; yo os lo digo; y más que un profeta. El es de quien está escrito: "He aquí que yo envío delante de ti a mi mensajero, el cual preparará tu camino delante de ti". En verdad os digo que no ha surgido entre los hijos de mujer uno mayor que Juan el Bautista; pero el menor en el Reino de los cielos es mayor que él. Mas desde los tiempos de Juan el Bautista hasta ahora el Reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo arrebatan. En efecto, todos los profetas y la ley han profetizado hasta Juan. Y si queréis admitirlo, él es Elías que había de venir. ¡El que tenga oídos, que oiga!".

Cristo y la incredulidad de los judíos (Embajada del Bautista a Jesús)

(juan1135.woedpress.com)

Cuando Jesús acabó de instruir a sus doce discípulos, se fue de allí para enseñar y predicar en sus ciudades. Juan, que oyó en la cárcel las obras de Cristo, envió a sus discípulos a decirle: "¿Eres tú el que ha de venir, o esperamos a otro?". Jesús les respondió: "Id y contad a Juan lo que habéis oído y visto: Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, y los pobres son evangelizados: Y feliz quien no se escandalice en mí".
Mt. 11, 1-6.